lunes, 22 de octubre de 2007

GRITO ENCADENADO

Cuantas veces
ahogaste tu grito
doblaste las rodillas
besaste el suelo
donde quedaron las huellas
que el tiempo marcó.
otras veces
lágrimas ardientes
te apuñalaron la cara
dibujanron sendas
con sabor a derrota
recuerdos idos
plenitud de abandonos.
Laureles de piedras amarillos
ciñeron tu cuello con cadenas
que tu esfuerzo no pudo romper.
Seguiste callado
te acostumbraste
a mirar el presente desde abajo
sin horizonte.
Mas no temas al contratiempo
córtale las raíces
bromea con la vida
escribe en la pared de la esperanza
el alarido encadenado
en la reja de tu pecho.
Mira al futuro
y desde lejos
dile¡que no venga!
porque a pesar de todo
eres el dueño total
de tu destino

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