Cuantas veces
ahogaste tu grito
doblaste las rodillas
besaste el suelo
donde quedaron las huellas
que el tiempo marcó.
otras veces
lágrimas ardientes
te apuñalaron la cara
dibujanron sendas
con sabor a derrota
recuerdos idos
plenitud de abandonos.
Laureles de piedras amarillos
ciñeron tu cuello con cadenas
que tu esfuerzo no pudo romper.
Seguiste callado
te acostumbraste
a mirar el presente desde abajo
sin horizonte.
Mas no temas al contratiempo
córtale las raíces
bromea con la vida
escribe en la pared de la esperanza
el alarido encadenado
en la reja de tu pecho.
Mira al futuro
y desde lejos
dile¡que no venga!
porque a pesar de todo
eres el dueño total
de tu destino
lunes, 22 de octubre de 2007
ayer es siempre
No analices falencias y defectos.
tantas veces reiterados
ni tampoco las equivocaciones
no se pueden cambiar.
ten presente tan solo que te amé
serán más bellos los recuerdos
y más feliz tu presente.
Si se pudiera volver a empezar, seguramente volveríamos a tropezar en la misma piedra. Es la única forma de llegar a adquirir la experiencia que se acumula y que nos ayuda a continuar hasta el final, creyendo que la vida, como la conocemos, es eterna., totalmente personal, vivencias propias de cada persona.
tantas veces reiterados
ni tampoco las equivocaciones
no se pueden cambiar.
ten presente tan solo que te amé
serán más bellos los recuerdos
y más feliz tu presente.
Si se pudiera volver a empezar, seguramente volveríamos a tropezar en la misma piedra. Es la única forma de llegar a adquirir la experiencia que se acumula y que nos ayuda a continuar hasta el final, creyendo que la vida, como la conocemos, es eterna., totalmente personal, vivencias propias de cada persona.
lunes, 15 de octubre de 2007
poemas alargados
Un bar, un café, una gota de lluvia
y la nostalgia.
Vereda
grieta con sabor a huida.
Gotea la tarde
poemas de humo
alientos ondulados
en vidrieras sin nombre
Un cigarrillo
se quema en soledad.
el día parpadea sombras
En el cristal de la ventana
las hojas borrachas de ausencias
galopan siluetas descoloridas
Cambio el café por un vino.
contemplo su color de herida abierta
distraído, dibujo una gaviota
en el vapor alargado.
Un bar
un vino
una gota de lluvia...
¡ Otra vez amaga la nostalgia!
y la nostalgia.
Vereda
grieta con sabor a huida.
Gotea la tarde
poemas de humo
alientos ondulados
en vidrieras sin nombre
Un cigarrillo
se quema en soledad.
el día parpadea sombras
En el cristal de la ventana
las hojas borrachas de ausencias
galopan siluetas descoloridas
Cambio el café por un vino.
contemplo su color de herida abierta
distraído, dibujo una gaviota
en el vapor alargado.
Un bar
un vino
una gota de lluvia...
¡ Otra vez amaga la nostalgia!
domingo, 14 de octubre de 2007
Cambalache Literario
Huele a moho, en la noche el silencio se escucha como si fuera una desatada tormenta, sus relámpagos ensombrecen el pensamiento jolgórico de los transeúntes. El tip, top del caminar, se acalla en las veredas calcinadas de escarcha. Mientras el fuego del hielo se refleja como una mancha oscura, que se aplasta con hedor a madrugada sobre los ruídos agrandados en mis oídos ciegos y cubren las cortinas levantadas de mis ojos cerrados, olvidando sus deseos de ver en la oscuridad.
Las ranas croan, ruidosas, recalcitrantes, fastidiosas, reiterativas. Incansables desperezan el sueño, mientras el fuego desvelado, sigue contando las horas en los conocidos y viejos ecos de mi reloj que no quiere parar, que no se aburre, y sigue, y continúa y salta de un minuto a otro llenando el ambiente de ruidos acompasados, como en un desierto frío y sin arena.
La mañana se va llenando de murmullos. Sigilosos y zumbadores ratones sin distancia, retozan buscando cañerías donde esconder sus bigotes. Se alejan de la noche tranquila y lóbrega donde los sonidos se vuelven susurros y terminan siendo silencios, como en una bondadosa llamarada de furia.
La noche y el día se amalgaman en un abrazo diluido que se rechaza: el amanecer.
Las ranas croan, ruidosas, recalcitrantes, fastidiosas, reiterativas. Incansables desperezan el sueño, mientras el fuego desvelado, sigue contando las horas en los conocidos y viejos ecos de mi reloj que no quiere parar, que no se aburre, y sigue, y continúa y salta de un minuto a otro llenando el ambiente de ruidos acompasados, como en un desierto frío y sin arena.
La mañana se va llenando de murmullos. Sigilosos y zumbadores ratones sin distancia, retozan buscando cañerías donde esconder sus bigotes. Se alejan de la noche tranquila y lóbrega donde los sonidos se vuelven susurros y terminan siendo silencios, como en una bondadosa llamarada de furia.
La noche y el día se amalgaman en un abrazo diluido que se rechaza: el amanecer.
viernes, 5 de octubre de 2007
EPITAFIO Y ARENA
Huele a moho
Pesado como un miserere
solo, como campanario de ermita
cómo una canción de ocaso
cómo un abandono.
Huele a espacio vacío
a caverna en el desierto.
a hierba,a tierra mojada
a viento caliente del norte
a sudor,a todo por hacer.
Huele a moho.
El sol peina sus pestañas
en el espejo del horizonte.
las gaviotas copulan en el aire
y cuelgan sus nidos en las olas
mientras la arena en la playa
se emborracha de coral y nácar
y sin embargo…
Huele a moho.
En la rompiente de las olas
una rosa danza desmayada
al compás de las mareas
sus pétalos como sudario final
se tiñen de amarillo y violeta
algas caracolas y espuma
escriben su epitafio.
Pesado como un miserere
solo, como campanario de ermita
cómo una canción de ocaso
cómo un abandono.
Huele a espacio vacío
a caverna en el desierto.
a hierba,a tierra mojada
a viento caliente del norte
a sudor,a todo por hacer.
Huele a moho.
El sol peina sus pestañas
en el espejo del horizonte.
las gaviotas copulan en el aire
y cuelgan sus nidos en las olas
mientras la arena en la playa
se emborracha de coral y nácar
y sin embargo…
Huele a moho.
En la rompiente de las olas
una rosa danza desmayada
al compás de las mareas
sus pétalos como sudario final
se tiñen de amarillo y violeta
algas caracolas y espuma
escriben su epitafio.
jueves, 4 de octubre de 2007
Madurez
La mente es el tesoro de la vida, donde se guardan los recuerdos. Sepamos acumular los buenos para que nos aflore la sonrisa y los no tan buenos, para que nos sirvan de experiencia para equivocarnos menos. (será inútil).
martes, 2 de octubre de 2007
SIN PARAGUAS
Salió apresurado de casa, tenía que pagar unos impuestos. Comenzó a llover y huyendo de la lluvia entró en el primer bar que encontró.
Contempló la escena a través de la vidriera, mientras tomaba su segundo café y fumaba su cuarto cigarrillo ( tenía que dejar de fumar de una vez por todas )Siempre quedaba en amague...
La lluvia continuaba como una garrapata acoplada a un perro callejero, consiguiendo que la ropa se pegara al cuerpo, como una segunda piel. La humedad, sumada, a que todavía estábamos al final del verano, se transformaba en una amalgama irrespirable que aplastaba los hombros y casi impedía el caminar. Las calles anegadas y los coches que sin piedad, salpicaban a los apresurados transeúntes hacía difícil caminar por las aceras mojadas y resbaladizas.
¿A dónde va la gente cuando llueve, se pregunta curioso ? Todos parecen tener un destino definido pensó, mientras garabateaba una de las servilletas de papel, que el mozo había dejado sobre la mesa y miraba distraído las piruetas de los que pasaban procurando esquivar la el agua y guareciéndose bajo las cornisas. Notó que nadie llevaba paraguas, eso que el cielo amenazaba mal tiempo desde el amanecer. No encontraba la razón para no salir prevenidos ¿les gustaría mojarse?. No hacía frío pero la ropa húmeda no resultaba muy agradable. Es cultural, se dijo, la gente no le gusta ir cargada con algo, que solo sirve cuando se necesita y no sabe cuando lo va a necesitar, sobre todo con el loco clima que tenemos. Pensó lo diferentes que son las costumbres en los distintos países. En París, en Madrid o en Roma nadie iría desprevenido en caso de amenaza de lluvia, nadie saldría sin su paraguas, ni suspendería sus citas solamente por en amago de un cambio de tiempo. Y no digamos del neblinoso Londres, donde el paraguas forma parte de la elegancia de un buen vestir. Desde luego que aquí, no es lo mismo, somos más cómodos, más prácticos y total como tampoco hace mucho frío, se puede aguantar una “ mojadina” de vez en cuando. Por otra parte no son frecuentes, ¿para que llevar algo que sirve de estorbo siempre, y se usa solamente alguna vez?. Los argentinos somos más prácticos, filosofó..
Sobre la mesa de al lado, había quedado olvidado un diario Clarín. Como era fanático de las claringuillas lo tomo. No le interesaban las noticias, total serían las mismas de ayer ¡siempre era igual!. Comenzó a leer por la última página. Lo que mas le gustaba era Matías, siempre quedaba asombrado de la sicología aplicada de la madre. Seguro que el que escribe es padre de familia, pues realmente conoce los recovecos del grupo familiar. Era sombroso tener tanta imaginación diciendo en pocas palabras lo que a veces lleva una vida sacar en conclusión…Alguien había completado el crucigrama, pero no tuvo ganas de repasar el diario.
Siguió contemplando la calle y notó que había dejado de llover. Sin darse cuenta, distraído había estado haciendo garabatos sobre una servilleta de papel. En el fondo blanco, una serie de trazos desperdigados en todas las direcciones, había dibujado un ojo atravesado por un paraguas cerrado, como una lanza. Quedó sorprendido por la imagen ¡hay que ver lo que hace el subconsciente! y ahora si, conscientemente escribió sobre el dibujo: “no me gusta la lluvia en la ciudad, simplemente ensucia las calles y los bordes de los pantalones” Un fastidio y un asco". Egoístamente pensó, la lluvia para el campo, en la ciudad solo sirve de molestia.
Tal vez compre un paraguas. Si hubiera tenido uno quizás no hubiera fumado tantos cigarrillos, pues no habría parado a tomar café. Tengo que dejar de fumar se volvió a repetir, La tos comienza a molestar, sobre todo en un día como el de hoy. Lo tomaré en serio esta vez… Esta vez si.
La lluvia había cesado. Recordó la consigna de esa mañana, pagar unos impuestos. Abonó su cuenta y salió apresurado en dirección al banco, procurando no pisar los charquitos.
Contempló la escena a través de la vidriera, mientras tomaba su segundo café y fumaba su cuarto cigarrillo ( tenía que dejar de fumar de una vez por todas )Siempre quedaba en amague...
La lluvia continuaba como una garrapata acoplada a un perro callejero, consiguiendo que la ropa se pegara al cuerpo, como una segunda piel. La humedad, sumada, a que todavía estábamos al final del verano, se transformaba en una amalgama irrespirable que aplastaba los hombros y casi impedía el caminar. Las calles anegadas y los coches que sin piedad, salpicaban a los apresurados transeúntes hacía difícil caminar por las aceras mojadas y resbaladizas.
¿A dónde va la gente cuando llueve, se pregunta curioso ? Todos parecen tener un destino definido pensó, mientras garabateaba una de las servilletas de papel, que el mozo había dejado sobre la mesa y miraba distraído las piruetas de los que pasaban procurando esquivar la el agua y guareciéndose bajo las cornisas. Notó que nadie llevaba paraguas, eso que el cielo amenazaba mal tiempo desde el amanecer. No encontraba la razón para no salir prevenidos ¿les gustaría mojarse?. No hacía frío pero la ropa húmeda no resultaba muy agradable. Es cultural, se dijo, la gente no le gusta ir cargada con algo, que solo sirve cuando se necesita y no sabe cuando lo va a necesitar, sobre todo con el loco clima que tenemos. Pensó lo diferentes que son las costumbres en los distintos países. En París, en Madrid o en Roma nadie iría desprevenido en caso de amenaza de lluvia, nadie saldría sin su paraguas, ni suspendería sus citas solamente por en amago de un cambio de tiempo. Y no digamos del neblinoso Londres, donde el paraguas forma parte de la elegancia de un buen vestir. Desde luego que aquí, no es lo mismo, somos más cómodos, más prácticos y total como tampoco hace mucho frío, se puede aguantar una “ mojadina” de vez en cuando. Por otra parte no son frecuentes, ¿para que llevar algo que sirve de estorbo siempre, y se usa solamente alguna vez?. Los argentinos somos más prácticos, filosofó..
Sobre la mesa de al lado, había quedado olvidado un diario Clarín. Como era fanático de las claringuillas lo tomo. No le interesaban las noticias, total serían las mismas de ayer ¡siempre era igual!. Comenzó a leer por la última página. Lo que mas le gustaba era Matías, siempre quedaba asombrado de la sicología aplicada de la madre. Seguro que el que escribe es padre de familia, pues realmente conoce los recovecos del grupo familiar. Era sombroso tener tanta imaginación diciendo en pocas palabras lo que a veces lleva una vida sacar en conclusión…Alguien había completado el crucigrama, pero no tuvo ganas de repasar el diario.
Siguió contemplando la calle y notó que había dejado de llover. Sin darse cuenta, distraído había estado haciendo garabatos sobre una servilleta de papel. En el fondo blanco, una serie de trazos desperdigados en todas las direcciones, había dibujado un ojo atravesado por un paraguas cerrado, como una lanza. Quedó sorprendido por la imagen ¡hay que ver lo que hace el subconsciente! y ahora si, conscientemente escribió sobre el dibujo: “no me gusta la lluvia en la ciudad, simplemente ensucia las calles y los bordes de los pantalones” Un fastidio y un asco". Egoístamente pensó, la lluvia para el campo, en la ciudad solo sirve de molestia.
Tal vez compre un paraguas. Si hubiera tenido uno quizás no hubiera fumado tantos cigarrillos, pues no habría parado a tomar café. Tengo que dejar de fumar se volvió a repetir, La tos comienza a molestar, sobre todo en un día como el de hoy. Lo tomaré en serio esta vez… Esta vez si.
La lluvia había cesado. Recordó la consigna de esa mañana, pagar unos impuestos. Abonó su cuenta y salió apresurado en dirección al banco, procurando no pisar los charquitos.
CRIPTAS DE OLVIDO
Atlas dejó caer el universo
y la tierra gira al revés,
sin rumbo, apoyada en la nada.
Cuadrados balcones desnudos
ovalan cuerpos pentágonos,
el viento equilibra su geometría
Criptas sin nombre,
ocultan esqueletos rojos
mientras guadañas dobladas
siegan fetos por nacer.
La metralla, en el costillar de ladrillo
dibuja caracoles de sangre
baba de odio y fusil.
Silencio de sepulcro viejo,
excava tumbas nuevas.
La tarde afónica y metálica,
mezcla el silbido de la bala,
con el aullido de la serpiente…
El cuervo endulza.su canto,
la paloma intenta volar.
y la tierra gira al revés,
sin rumbo, apoyada en la nada.
Cuadrados balcones desnudos
ovalan cuerpos pentágonos,
el viento equilibra su geometría
Criptas sin nombre,
ocultan esqueletos rojos
mientras guadañas dobladas
siegan fetos por nacer.
La metralla, en el costillar de ladrillo
dibuja caracoles de sangre
baba de odio y fusil.
Silencio de sepulcro viejo,
excava tumbas nuevas.
La tarde afónica y metálica,
mezcla el silbido de la bala,
con el aullido de la serpiente…
El cuervo endulza.su canto,
la paloma intenta volar.
acordeón de tarde y tiempo.
Quiebre de cosmos
ausencia de historia
corroído misterio antiguo
agujas quietas de tiempo
en relojes sin impasibles
Esmeralda abisal y eterna
donde las gaviotas ebrias de espacio
dibujan sombras en el viento
y escriben una y otra vez
siluetas negras en la playa.
En el hogar apagado
duermen cenizas antiguas
piel de estaciones.
La nube baila pentagramas
y la colorida falda de la tarde
acuchilla feroz la lejanía
filtra la puerta el silencio
a pesar de la cigarra y el grillo.
se pincelan los ojos de sueño.
La madre mece vuelos de espuma
El mar amante fugaz
besa la arena dormida
ausencia de historia
corroído misterio antiguo
agujas quietas de tiempo
en relojes sin impasibles
Esmeralda abisal y eterna
donde las gaviotas ebrias de espacio
dibujan sombras en el viento
y escriben una y otra vez
siluetas negras en la playa.
En el hogar apagado
duermen cenizas antiguas
piel de estaciones.
La nube baila pentagramas
y la colorida falda de la tarde
acuchilla feroz la lejanía
filtra la puerta el silencio
a pesar de la cigarra y el grillo.
se pincelan los ojos de sueño.
La madre mece vuelos de espuma
El mar amante fugaz
besa la arena dormida
lunes, 1 de octubre de 2007
Pestañas de cartón
Las vidrieras pisoteadas de ocio
escriben poemas
con matiz de sueños
mientras facetan espejos
perifollo de mentira y seda
culto exultante a la mujer de venta libre
muro circular de calesita
ritual de alquimia
celda alargada de ilusiones
colgajos de circo
La puerta, inquieto minué
suicida telarañas luminosas
Las marquesinas
amalgaman la madera
con el aburrimiento estático
de envases coloridos
y pestañas de cartón
escriben poemas
con matiz de sueños
mientras facetan espejos
perifollo de mentira y seda
culto exultante a la mujer de venta libre
muro circular de calesita
ritual de alquimia
celda alargada de ilusiones
colgajos de circo
La puerta, inquieto minué
suicida telarañas luminosas
Las marquesinas
amalgaman la madera
con el aburrimiento estático
de envases coloridos
y pestañas de cartón
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