Las hojas muertas
colorean la hierba
que parpadea
latidos de viento
El banco abandonado,
garabato de plaza vacía
mentira de enamorados
acurruca gorriones
que se atreven a la escarcha
Una mirada azul
un adiós sin despedida.
En el farol solitario
de la plaza desierta
de las hojas caídas
de la noche de otoño
brilló una lágrima
que espeja lluvia.
La noche eterna Penélope
peina su cabellera
de misterio y sombra
viernes, 28 de marzo de 2008
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