miradas
en la siesta insegura
sol y sombra.
Tras el silencio verde
las aves pudorosas
viajeras de viento
dibujan nidos
y olvidan el beso
sobre el labio de la nada.
La rectilinea boca
no se atreve a dibujar
el asombro del amor
noche sin grillos
que no tuvo amanecer.
Tras el espejo
la humedad de unos ojos
ocultan la leyenda
de lluvia antigua
lunes, 17 de marzo de 2008
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