sábado, 29 de diciembre de 2007

la noche retoza huellas

En la soledad se escucha
un tip tap acompasado
de pisadas errantes
que cuelgan armonías negras
en veredas ausentes.
Con hedor a madrugada
el fuego helado de la noche
acalla los ciegos ruidos
del sonido silencioso
cómo un desierto frío y sin arena
Cortinas dormidas
despiertan misterios
Relojes sin minuteros
regalan tiempo y ojeras.
Furia de luz y sombra
amalgaman la noche y el día
el aire se torna murmullo
la vida despierta
en un abrazo diluido en sangre

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