martes, 1 de abril de 2008

paraíso perdido

El silencio
casi tangible
atormenta mis oídos
llenándolo todo
Un infinito horizonte
transforma el ambiente
en una paleta policroma
dónde la belleza
pasea sin pudor su libertad.
Mis ojos se empañan,
lágrimas incandescentes
cubren mi universo.
El sopor sigue al devaneo
de mis inquietudes
Me quedo dormido
sueño con el Olimpo
de la felicidad
está vacío.

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