EL TILO
María y Juan, solían citarse al amparo de las discretas y bajas enramadas de los tilos, los cuales florecen solo en verano. Una tarde, María esperó en vano la llegada de Juan. la tarde se hizo sombra y quedó dormida al pie del tilo amigo. Fue una fría noche. Al amanecer, su cuerpo apareció cubierto de flores blancas y perfumadas. El tilo estaba despojado de ellas pero una tibia mortaja desprendida de sus ramas, arropaban la soledad de la enamorada.
Los tilos siguen dando flores en el estío, pero cuentan, que aquel tilo amigo,lo hace en invierno cómo un canto al amor y al abandono. Su flor solo dura una noche, pero se lo puede hallar, en alguna de las calles o plazas de Mar del Plata
jueves, 22 de noviembre de 2007
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