LA sombra
El sol comienza a adueñarse del horizonte. Pudoroso de su propia grandeza, se asoma poco a poco, por temor a que no sean capaces de soportarla. Todo empieza a tomar forma y color. Una mañana más en esas playas marplatenses, inmensas y abanicadas en olas coronadas de espuma que terminan besando la arena en un abrazo redondo y enamorado.
Una y otra vez repitiendo el rito de siglos con un sabor turquesa, que agranda los ojos para llenarse de tanta hermosura. La sinfonía silbante de esa masa que ondula desde lejos y se vuelve mansa al llegar a su final, en el beso de siglos, llena los oídos de rumores siempre antiguos y siempre nuevos. Vivir en Mar del Plata es un placer para todo aquel que ama la naturaleza. Sus playas, los hermosos enladrillados edificios que parecen acuchillar el cielo y que con avaricia las rodean como queriendo sean para ellos solos, son un adorno más, sobre todo en
los amaneceres y ocasos, formando una bellísima sinfonía de colores predominando el ocre o el azul, según sea el momento del día... Quien viene a Mar del Plata, siempre piensa en volver. a tan bonita ciudad.
Esa mañana salió a su caminata diaria por el Boulevard costero - rutina de la cual no podía prescindir - El sueño pesa sobre sus párpados, como una losa de cementerio, y sin embargo sabe que no puede entregarse al descanso, que tiene que continuar.
Todo esta desierto. Mas tarde las horas serán aprovechadas a tope, para broncearse y descansar lo más posible. Nadie está integrado con el otro. Todos se consideran independientes y a su vez sabe que no puede vivir sin vecino, en el que se refleja otra forma de vida. Sabe que la necesita, que solo no puede existir, y a su vez, que es totalmente independiente, como la circulación de las propias venas. Nadie se parece a nadie, y todos se desplazan como en un ballet personal, prescindiendo enteramente del vecino.
Mira a su alrededor pretende encontrar una sonrisa en esas caras estereotipadas que no dicen nada, y que nada transmiten. Indiferentes y sin embargo necesarios, para que la ciudad sea un lugar habitable. Le sigue pesando el sueño. Esa losa que cada vez más le va aplastando la espalda y parece quererlo hacer desaparecer en las baldosas de las veredas abigarradas de pasos marciales y pesados como borceguíes de soldado. Hace calor, demasiado para esa época de transición del verano al otoño .Las moscas se aferran a las paredes calcinadas, como a una tabla de salvación buscando algo de frescor, que el sol se traga sin compasión, dejándolas paralizadas inflando sus desagradables cuerpos, como si quisieran rodearse de un globo de aire para conseguir refrescar sus interiores desconocidos..¡qué desagradables bichos! se pregunta cual será su utilidad, pero sabe perfectamente que la naturaleza se controla a si misma. Todo tiene su motivo para ser..
A pesar de sentirse terriblemente cansado, algo en su interior le dice que debe seguir. Que no puede descansar, ni dejar de ser parte del engranaje que le rodea. Sus pies continúan pisando las aceras costeras las cuales han absorbido el sol de todo el día y asimilando su calor ( realmente intenso). Ni atisbo de lluvia. Imposible andar sin calzado liviano y protegido de las baldosas...¡camina! ¡ camina! no te canses, sabe que es necesario que sea así. Sigue adelante con la fuerzas disminuidas. Lleva varias horas desplazándose de un lado para otro, a pesar de que el paisaje costero es hermoso y se empieza a sentir la brisa del atardecer y del terrible cansancio que lo invade, sabe que que no depende de su voluntad el terminar su paseo. Tiene seguir, un paso, otro más y así sucesivamente .
El sol poco a poco se va ocultando en el horizonte. La tarde, casi sin darse cuenta se ha transformado en noche. A medida que ésta avanza, las siluetas comienzan a ser solo sombras., las fuerzas están llegando a su punto máximo, casi no le es posible seguir adelante . La oscuridad de la noche va escondiendo el paisaje, solo el sonido del mar se escucha con más nitidez a medida que se agranda la oscuridad. Se siente desfallecer, no puede dar un paso más.. El sol ya se ha ocultado por completo. Intenta continuar y con terror contempla que carece de piernas, que no encuentra sus brazos, que su cuerpo ha desaparecido... Profundamente asustado busca a su alrededor, en el claro oscuro que empieza a llenarlo todo. Se acerca un solitario caminante que se dirige hacia él, cuando lo tiene ante si, le pregunta ¿dónde estoy? ¿cómo se llama éste lugar?. El paseante pasa através de él sin responder ni dirigirle la mirada. Se miró a si mismo y no puede encontrar su imagen, ésta ha desaparecido ¡no tiene cuerpo! ¿Qué es lo que está pasando? Su mente se pierde en extrañas ideas. Lo curioso es que tampoco siente dolor, es consciente de que su entorno está desapareciendo y sus ojos van perdiendo la nitidez. Todo es sombra a su alrededor, el mundo ha desaparecido junto con él.
Es entonces cuando comprende horrorizado la realidad, es simplemente una sombra y como tal su existencia depende por completo de la luz, la que le permitirá reflejarse en el suelo, pero siempre atada a otro ser, del cual será la parte oscura de todo y de todos. Su vida depende totalmente de esa claridad de sol de cada día, el cual también ya se ha acostado en el horizonte.
Mañana comenzará su fugaz mueva vida, cuando el astro amigo asome .Por el momento ahora puede descansar, atrapado también en la noche formando parte de la oscuridad
Las luces de Mar del Plata se reflejan fosforescentes, dibujando sobre el mar el misterio de bailarinas siluetas informes, que desaparecerán con el amanecer.
domingo, 19 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario